domingo, junio 07, 2009

«Cuento Naufragante de Domingo (07/06/09)»



"Prefiero que me olvides por muchos años antes que partir
de tu mente por toda una eternidad".

Karla Nerea Valencia


CUENTO
NAUFRAGANTE DE
DOMINGO

(07/06/09)



Mis manos se han convertido en un reloj de sal que a tientas va buscando las cicatrices que ha dejado mi mal vivido pasado. Me siento extraviado en uno de esos sueños abstractos que sueñan los mentirosos, uno de ésos donde la mentira se convierte en pesadilla por el acoso del remordimiento.
Y sigue cayendo este tic tac salado.

Y siguen sangrando estás cicatrices que parecen jamás sanar porque no olvidan, porque en cada grito desesperado de sufrimiento se quieren vengar y terminan dañándome aun más, mucho más de lo que pudiese mi cuerpo viejo y remendado, soportar.

En una desfigurada autopista se ha varado mi inconstante barco. Unas sirenas disecadas se observan colgadas de unas palmeras que señalan un oasis desgastado. Los viajeros paran el transcurso de su prisa y parecen divertirse con el escenario:

Con niños de cuatro años que van bailando tratando de esquivar la vejez. La lluvia que cae sobre un hombre de tan mala fortuna, mientras los demás gozan de un explosivo sol moldeado como bomba atómica. La mujer asombrosa que asombra con esquivar las balas de espermas que desean procrear, que desean marchitarla con el mejor de los regalos: el embarazo.

Las personas toman fotografías con el flash dispuesto en sus miradas de morbo. Las sorpresas se repiten:
Llegando al punto donde un remolino va escapando de las fauces voraces de un volcán.

Se ha perdido la cuenta del tramo carretero en el que estamos. Mi ancla me impide continuar pero veo personas que regresan con cara de decepción y les pregunto: ¿Qué hay más allá? Con rostro desconcertado por el hombre que se ha atrevido a detenerles, alzan la vista y se limitan a decir:
“Créame que no vale siquiera la pena averiguar”.


Mi destino se obstina más en continuar, pero el grillete mudo que atorado va sobre mi tobillo me tiene encarcelado a este carril sin esperanza. A esta autopista sin escrúpulos.
A este viaje sin final.

Y aquí, en este kilómetro hasta donde las cadenas me permiten parar,
grito en primera persona –la que al lado de mí está-:

¡Yo…

- …que deseando toda mi vida convertirme de la mar un inteligente almirante.
- …que infante marinero a cuestas años de experiencia me permiten ahora desear volar hacia el fondo del mar. Piloto que esquive moluscos, ballenas; derribe corales; encuentre sirenas –cuentan las morsas que aun existen-; y descubra una galaxia enterrada en la barcaza oxidada de un submarino!

¡Yo…

- …he soñado toda mi vida por obstruir mis irascibles pensamientos.
- …he descubierto que el amor es una envoltura de dulce que un niño tiró en la calle después de llorar por lo ácido del caramelo, ya descompuesto. Y aquél, conciente del daño que hace, evitó a toda costa comer de –nuevo- ese dulce que le hizo lágrimas derramar!



¡Yo…

-…Niño y anciano.
- …Malcriada mujer -¿las hay de otro tipo?-
- …Hombre marino que ha permanecido en tierra.
- …Isla, ballena y cielo.
- …Concreto, azulejo, pararrayo, volátil papalote enredado en un tejado.
- …Vagabundo comerciante de adornos bipolares con forma de esferas radiales en una llanta enmascarada.
- …Agua mezclada con aceite de sabor «sonido in crescendo».
- …Arcaico africano con ojos cobre de azul.
- …Hombre olvidado…
Por ti!



Quise volver y abordar el barco que ansiaba mi regreso ¡de absurdidades con mi lenguaje! ¡De redundancias acordes al paralelo de mi vida! En fin. Tomando el timón descubriré que las ganas de continuar navegando por esta autopista me transformarán en enorme almirante sabio y la experiencia infante retozará en las vísperas de mis navidades:
Donde aquellas cartas mandadas con promesas de retorno me recibirán con alas de manco.


Tengo ganas de vivir muchos años. Tengo ganas de volver algún día a tu lado. Pero, por estos instantes, eso no es importante. Casi siento tocar el sol y hacerlo explotar con las mil maravillas que me habrán de abrir sus puertas a un castillo isla.

Tengo ganas de continuar





Pero entonces el mentiroso despertó y supo…
Se engañaba a sí mismo.


Karla Nerea Valencia

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Re fumado el relato! tuve que leerlo un par de veces y todo se complica con las letras moradas y el fondo rojo.

SALUDOS!

Anónimo dijo...

Jajajajajajaja; a mi me agrada que Karloca deje salir su mierda en este espacio, al menos no contamina mucho.

Davo Valdés dijo...

No estoy seguro que sea un relato. Son imagénes muy poderosas. Algunas muy bellas y estan hiladas de una forma muy creativa. Sea lo que sea, está genial.

¡Saludos!